Drogas opioides (6) / Latinoamérica en una encrucijada: Preocupación del sistema de salud ante una posible escalada del uso indebido de opioides

21 April, 2026

Estimados colegas,

Ayer yo comentaba sobre las preocupaciones de la población general sobre el

tema del abuso de opioides. Hoy quiero cambiar el enfoque, y hablar sobre

las preocupaciones desde el punto de vista de los sistemas de salud de

Latino América.

Latinoamérica enfrenta una situación singular y compleja con respecto al

uso de opioides, marcada no por un exceso, sino por un profundo déficit en

el acceso a estos fármacos para fines médicos legítimos, junto con una

creciente preocupación por una posible escalada futura del uso indebido.

La evidencia de análisis regionales recientes resalta un doble desafío para

los sistemas de salud: ampliar el acceso al tratamiento esencial del dolor

y, al mismo tiempo, prevenir una crisis similar a la observada en países de

altos ingresos.

El problema más acuciante es el tratamiento insuficiente sistemático del

dolor, particularmente en pacientes con cáncer y aquellos que requieren

cuidados paliativos.

En varios países, el acceso a analgésicos opioides sigue siendo

extremadamente limitado, con una cobertura de necesidades que se reporta

tan baja como del 1 al 6 %. Esto ha dado lugar a lo que puede describirse

como una “crisis silenciosa” de sufrimiento evitable.

Es importante destacar que esta brecha refleja debilidades estructurales en

los sistemas de salud —incluidas regulaciones restrictivas, disponibilidad

limitada y capacitación profesional insuficiente— más que preocupaciones

sobre el uso excesivo.

Al mismo tiempo, se prevé que las tendencias demográficas y epidemiológicas

—como el envejecimiento de la población y la creciente carga de

enfermedades crónicas— aumenten significativamente la demanda de

tratamiento del dolor y cuidados paliativos. Por lo tanto, los sistemas de

salud deben prepararse para una expansión necesaria del uso legítimo de

opioides, que podría interpretarse erróneamente como una señal de uso

indebido si no se contextualiza adecuadamente.

Esto genera una tensión política crucial: la necesidad de equilibrar el

acceso y el control.

Por un lado, existe una preocupación legítima por la posible aparición del

uso no médico, en particular con la introducción de opioides más potentes y

la dinámica global de los mercados de drogas.

Por otro lado, las políticas excesivamente restrictivas —a menudo

impulsadas por el miedo ("opiofobia") entre los reguladores y los

profesionales clínicos— corren el riesgo de limitar aún más el acceso a

medicamentos esenciales.

La evidencia sugiere que la prevalencia del uso indebido y la mortalidad

relacionada con los opioides en América Latina siguen siendo relativamente

bajas en comparación con otras regiones, pero los sistemas de datos son

débiles y la capacidad de vigilancia es limitada.

Otra preocupación importante es la falta de capacitación entre los

profesionales de la salud, tanto en el tratamiento del dolor como en el uso

seguro de opioides. Esto contribuye a la prescripción insuficiente, la mala

calidad de la atención y la identificación inadecuada de los riesgos

potenciales de dependencia. Además, los marcos regulatorios fragmentados y

los sistemas de monitoreo insuficientes dificultan la capacidad de

garantizar un uso racional y prevenir el desvío de medicamentos.

La región también enfrenta importantes desigualdades entre países, así como

dentro de ellos, en el acceso a los opioides y a los servicios de cuidados

paliativos. Estas disparidades plantean preocupaciones éticas y de derechos

humanos, ya que el acceso al alivio del dolor se reconoce cada vez más como

un componente fundamental del derecho a la salud.

En este contexto, América Latina se encuentra en una encrucijada. El

desafío central no es restringir los opioides, sino desarrollar políticas

equilibradas y basadas en la evidencia que, simultáneamente:

1. Reduzcan la brecha en el acceso al tratamiento del dolor

2. Fortalezcan la capacidad del sistema de salud y la capacitación

profesional

3. Implementen sistemas eficaces de monitoreo y alerta temprana

4. Prevengan el uso indebido sin replicar las consecuencias no deseadas

observadas en otros lugares.

No lograr este equilibrio podría perpetuar el sufrimiento innecesario o

crear las condiciones para una futura crisis de salud pública. Por lo

tanto, la prioridad es garantizar un acceso equitativo, seguro y racional a

los opioides, integrado en un fortalecimiento más amplio del sistema de

salud y guiado por los principios de salud pública.

Referencias:

• Palma A, Pérez-Cruz PE, Pettus K, Pastrana T. Uso de opioides en América

Latina: un desafío vital para los sistemas de salud. J Glob Health. 2025

• León PJ, Altermatt FR, Vega EA, Elgueta MF, Léniz J. Uso de opioides en

América Latina: ¿Crónica de una muerte anunciada? J Glob Health. 2024

Saludos cordiales,

Eduardo

Eduardo Bianco, MD, MSc, BIR

Perfil HIFA-Español: Dr. Eduardo Bianco Director, Programa de Formación en Adicciones para Profesionales de la Salud (ATHP) Correo electrónico: ebianco AT nextgenu.org Web: NextGenU.org Perfil de HIFA: Eduardo Bianco es médico y cardiólogo, experto certificado en deshabituación tabáquica con un máster en Prevención y Tratamiento de Trastornos Adictivos. Actualmente es Presidente del Grupo de Expertos en Tabaco de la Federación Mundial del Corazón. La investigación del Dr. Bianco examina el control del tabaco y la cesación tabáquica, y es miembro destacado de varias organizaciones que se ocupan del control del tabaco en América Latina. El Dr. Bianco ha trabajado durante 25 años en Uruguay y América Latina para promover y formar en el tratamiento para dejar de fumar y las políticas de control del tabaco. También fue Coordinador Regional para las Américas de la Alianza para el Convenio Marco y Director Técnico del Centro de Cooperación Internacional para el Tabaco del Ministerio de Salud. ebianco AT nextgenu.org

Author: 
Eduardo Bianco